lunes, 22 de octubre de 2012
miércoles, 17 de octubre de 2012
martes, 9 de octubre de 2012
domingo, 30 de septiembre de 2012
SABER CALLAR
PARA REFLEXIONAR EN FAMILIA
Es todo un arte el saber callar: cuándo, donde y cómo se debe callar. Ese arte no lo enseña ni la ciencia, ni la reflexión sino la propia vida.
Más te arrepentirás de hablar que de callar; aunque a veces será una verdadera obligación que hables y callar entonces será para ti vergonzoso.
Calla cuando debes callar; jamás hables cuando no debas hablar o cuando no sea prudente que hables; espera le momento oportuno, para que entonces tu palabra sea beneficiosa; mientras tanto, conserva tu silencio.
Calla cuando te halles nervioso, apasionado, no dueño de ti mismo, muy irritado o indignado; no es el momento, no es la circunstancia propicia para que hables; en esos casos el silencio es la única actitud que puedes tomar; si hablas, te arrepentirás tarde o temprano; ¿para qué hacer algo de lo que luego deberás arrepentirte?
Calla, pero que tu silencio no sea hostil, sino amable; que calle tu boca, pero que tu rostro hable con la sonrisa de la bondad y de la comprensión.
“Todo tiene su momento y cada cosa su tiempo bajo el cielo…su tiempo el callar y su tiempo de hablar” Ecle. 3, 1-7. Trastocar los tiempos no es prudente y a nada positivo conduce.
“Los cinco minutos de Dios” Alfonso Milagro
Después de leer el texto, en familia, lo comentamos y cada uno trata de sacar un propósito para realizar.
Respondemos:
1- ¿Qué les pareció el texto?
2- ¿Qué fue lo que más les gustó?
3- ¿Les parece importante poner en práctica lo que dice?
4- ¿Por qué?
Es todo un arte el saber callar: cuándo, donde y cómo se debe callar. Ese arte no lo enseña ni la ciencia, ni la reflexión sino la propia vida.
Más te arrepentirás de hablar que de callar; aunque a veces será una verdadera obligación que hables y callar entonces será para ti vergonzoso.
Calla cuando debes callar; jamás hables cuando no debas hablar o cuando no sea prudente que hables; espera le momento oportuno, para que entonces tu palabra sea beneficiosa; mientras tanto, conserva tu silencio.
Calla cuando te halles nervioso, apasionado, no dueño de ti mismo, muy irritado o indignado; no es el momento, no es la circunstancia propicia para que hables; en esos casos el silencio es la única actitud que puedes tomar; si hablas, te arrepentirás tarde o temprano; ¿para qué hacer algo de lo que luego deberás arrepentirte?
Calla, pero que tu silencio no sea hostil, sino amable; que calle tu boca, pero que tu rostro hable con la sonrisa de la bondad y de la comprensión.
“Todo tiene su momento y cada cosa su tiempo bajo el cielo…su tiempo el callar y su tiempo de hablar” Ecle. 3, 1-7. Trastocar los tiempos no es prudente y a nada positivo conduce.
“Los cinco minutos de Dios” Alfonso Milagro
Después de leer el texto, en familia, lo comentamos y cada uno trata de sacar un propósito para realizar.
Respondemos:
1- ¿Qué les pareció el texto?
2- ¿Qué fue lo que más les gustó?
3- ¿Les parece importante poner en práctica lo que dice?
4- ¿Por qué?
AQUÍ ESTOY, SEÑOR, HAZ DE MÍ LO QUE QUIERAS.
AQUÍ ESTOY, SEÑOR
Cristo amigo,
En estos momentos me hallo ante Ti
Comenzando estas CONVIVENCIAS de la que no se cómo voy a salir.
Aún no sé muy bien lo que significan, ni lo que pueden ayudarme,
ni lo que pueden comprometerme, pero quiero decirte que necesito cambiar.
No estoy contento con mi modo de ser, ni con mi modo de pensar y actuar,
con mi modo de amar.
Si, Cristo, Amigo, necesito cambiar y creo que en estas convivencias
puedes echarme una mano.
¡Me gustaría encontrarme conmigo mismo...!
con mis compañeros, con lo que de verdad son, no con lo que aparentan ser.
Me encantaría encontrarme con su bondad;
Me encantaría encontrarme con su sinceridad, con su fe.
También me gustaría mucho encontrarme contigo, Jesús.
Aunque tengo que confesarte que me das miedo.
Miedo porque no te conozco bien,
miedo porque pienso que vas a exigirme demasiado;
miedo porque vas a pedirme caminar hacia mi conversión,
hacia el mundo desconocido de la paz interior,
y, quizás, hacia la respuesta a tu llamada.
Pero, mira, Señor, creo que tengo que arriesgarme de una vez por todas.
¡Ya está bien de tanto “Bacile” estúpido,
de tanto mogollón de tonterías,
de tanta y tanta superficialidad!
Ya es hora de empezar a comportarme como un joven de verdad:
con valentía y sin egoísmos,
Cristo, Amigo
Ayúdame a tomarte en serio en estas Convivencias.
A participar de ellas con las manos vacías, tendidas hacia tu Cruz,
para que las llenes de tu Paz.
Ayúdame a ser disponible
abierto a tu Palabra,
a tu Presencia,
a lo que quieras pedirme.
AQUÍ ESTOY, SEÑOR, HAZ DE MÍ LO QUE QUIERAS.
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