Homilía en la beatificación de Manuel Lozano Garrido, LoloPor el arzobispo Angelo Amato, SDB, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos
LINARES, domingo, 13 de junio de 2010
Publicamos la homilía que pronunció en la tarde de este sábado el arzobispo Angelo Amato, SDB, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, durante la beatificación de Manuel Lozano Garrido, más conocido como Lolo, en la localidad española de Linares.
1. La beatificación de Manuel Lozano Garrido, llamado familiarmente "Lolo", es un acontecimiento de gran importancia pastoral para la diócesis de Jaén y un gran honor para la Iglesia española, que añade un nuevo Beato a su ya rica galería de santidad.
Lolo vivió la mayor parte de su vida en una silla de ruedas. Él fue golpeado, como Job, por enfermedades que anulan, como la parálisis y la ceguera. Y como Job repetía con fe: "Yo sé que mi redentor vive " (Jb 19,25). Animado por esta esperanza, transformó su Calvario de sufrimiento en un Tabor de gloria junto al Señor Jesús.
Con los ojos del cuerpo apagados, él aguzó los ojos de la fe para poder captar en él y en el prójimo la luz del Espíritu. Por eso solía decir que las estrellas se ven de noche. A pesar de tener los miembros entumecidos, él se movía ágilmente con el corazón y con la mente, viajando por los cielos de la verdad y la belleza. Sus limitaciones físicas lo hicieron más sensible a las armonías del espíritu, de modo diferente a nosotros, que, aturdidos por la marea de fútiles imágenes cotidianas y entorpecidos por el estruendo de sus sonidos, no somos capaces ya de percibir el canto de la creación y terminamos por convertirnos nosotros mismos en ciegos y sordos.
Lolo, sin embargo, veía y comprendía las miles de presencias benéficas de la divina Providencia en su vida personal y en la historia de la humanidad. Por esto, su existencia no estuvo marcada por la tristeza, sino por la alegría; no por el llanto sino por la iniciativa apostólica; no por la soledad sino por la comunicación y la amistad con todos, grandes y pequeños, sanos y enfermos, pobres y ricos. La suya fue una existencia de auténtica santidad evangélica.
2. Como el justo de la Escritura, también Lolo vivía de la fe. Era un cristiano que meditaba el Evangelio, se nutría de la eucaristía, amaba a la Bienaventurada Virgen María y era un enamorado de la Iglesia, por la que tenía una verdadera pasión y a la que intentaba servir con amor de hijo.
La lectura del evangelio de hoy nos muestra un aspecto ejemplar de Lolo, su convicción de haber sido amado y perdonado por el Señor y la necesidad de corresponder a esta caridad con un amor sin límites. Con su vida y con sus escritos, Lolo trata al Señor como la mujer del Evangelio, que bañó los pies del redentor con sus lágrimas, los secó con sus cabellos, le ungió la cabeza con aceite y aromatizó sus pies con precioso perfume (cf. Lc 7,36-8,3). Son todas expresiones de un amor grande, como contrapartida por la alegría de vivir que se le daba cada día. Lolo amó al Señor Jesús con todas las fuerzas de su alma y poco a poco fue asimilado cada vez más a Cristo crucificado.
El secreto de la santidad de Lolo es revelada por la palabra del apóstol Pablo, que, en la segunda lectura dice: "He sido crucificado con Cristo, y no soy yo sino Cristo quien vive en mí" (Gal 2,19-20).
San Ambrosio lo explica así. "Cristo vive en mí" significa que en mí "vive aquel pan vivo, que viene del cielo, vive la sabiduría, vive la gracia, vive la justicia, vive la resurrección" (1). En Lolo, pues, vivía Cristo con toda la riqueza de sus dones espirituales. Como el gran místico que era, Lolo había muerto al pecado y vivía sólo de Cristo. Gradualmente Jesús había ocupado un lugar en su alma, en su mente, en su corazón, en su boca: "no soy yo sino Cristo quien vive en mí". Por esto de su pluma de escritor y periodista salían palabras de vida, de verdad, de justicia, de paz, de mansedumbre.
3. El siervo de Dios nació en Linares el nueve de agosto de 1920. Fue bautizado en la parroquia de Santa María con los nombres de Manuel Román de la Santísima Trinidad, de la Sagrada Familia y de todos los Santos (2). Un conjunto de nombres benditos, que hablan de paraíso. Cerca del domicilio de nuestro Beato, aproximadamente a cincuenta metros, había nacido algunos años antes, San Pedro Poveda, fundador de la Institución Teresiana, y mártir en la persecución religiosa de 1936. La misma fuente bautismal fue manantial de agua viva para ambos ciudadanos de Linares, ciudad de santos y de mártires.
Lolo era el quinto hijo y después de él nacieron otros dos hermanos. La infancia fue serena. El niño era de temperamento alegre y gozoso. A los seis años se convirtió en huérfano de padre y a los quince de madre. La hermana mayor María llevó el cuidado de la casa y de la educación religiosa y humana de sus numerosos hermanos.
Desde pequeño Lolo formó parte de la Acción Católica, que para él era un noble modo de vivir como cristiano. Durante la persecución religiosa, en la cual perdió a su hermano Agustín, él se preparaba secretamente también para dar la vida por Jesús y para perdonar a sus perseguidores.
En este luctuoso período, a él le confió el sacerdote Rafael Álvarez Lara, que posteriormente fue obispo, la misión de distribuir clandestinamente la Eucaristía a determinados grupos de amigos y familiares. Lolo, como un nuevo Tarsicio, se movía como un ángel invisible entre los sonidos de las sirenas y los estallidos de proyectiles. Alguien, sin embargo, lo denunció, junto a dos hermanas, porque era católico y tenía en casa la Eucaristía. Permaneció en la cárcel tres meses. Con los nudos de las fibras de una escoba se hizo un rosario, que recitaba todos los días con otros detenidos. Terminada la guerra, Lolo reconoció en el barbero, que un día fue a afeitarlo, al delator, pero fingió no reconocerlo y lo perdonó.
4. Si se libró del martirio de la persecución, no escapó de otro martirio. Los primeros indicios de la enfermedad aparecieron durante el servicio militar. No consigue subir las escaleras y siente fortísimos dolores en las piernas. Tras numerosas visitas a médicos y hospitales, en abril de 1944, con veinticuatro años, Lolo vuelve definitivamente a Linares. Se siente como un árbol desnudo, que ha perdido sus verdes hojas. Para comprender el tormento físico, él mismo escribe que tenía una aguja en cada célula de su cuerpo. Lolo era un dolor viviente.
Pero esta planta desnuda y contorsionada, con sus raíces plantadas cerca de las corrientes de agua (Sal 1,3), retoma la vida y produce flores y frutos. Su habitación está situada frente a la Iglesia y así, cuando había buen tiempo, se podía incluso seguir la misa y escuchar el sonido de la campanilla: "Mientras trabajo y duermo, Cristo permanece junto a mí, apenas a unos veinte metros de distancia" (3). Poco a poco, los pies se encogen, las manos se retuercen, los dedos se paralizan. Su vida se convierte en un Viernes Santo no de desesperación, sino siempre iluminado por la Pascua de resurrección.
A quien le pregunta si su enfermedad le pesa, le responde: "Pesa, pero tiene alas ". A un amigo le escribe: "Cuando se sufre quiere decir que viene un ángel de Dios y te marca con una cruz en la frente". Consideró su enfermedad con un don. Su padecimiento fue un verdadero martirio de inmovilidad, que duró doscientas mil horas (4). Y soportó todo con profunda fe, desdramatizando siempre su situación. Solía decir que Dios estaba sentado al borde de su cama y compartía su pena.
5. El 4 de octubre de 1962 le llegó la ceguera total. Su sacrificio era ahora completo. Lolo se convierte en el sacramento del dolor, como lo definió un sacerdote, convirtiendo su sufrimiento en acción misionera.
Aunque escuchaba el latido del mundo, ya no veía nada más que a Dios. Y del corazón de Jesús él tomaba a manos llenas las indicaciones justas para edificar al prójimo con perlas de sabiduría. Pidió y obtuvo del obispo poder tener en su habitación un altar para la celebración de la misa. Para él era el signo de su continuo diálogo con Dios. Por esto tituló su libro "Mesa redonda con Dio". De esta escuela de dolor y de fe tomó la fuerza para escribir nueve libros y más de trescientos artículos, publicados en revistas y periódicos nacionales y locales.
Ofrecía sus sufrimientos por los periodistas, para los que escribió una especie de decálogo. Releamos alguno de estos mandamientos, de indiscutible actualidad para los actuales profesionales de la comunicación social:
"Da gracias al ángel que clavó en tu frente el lucero de la verdad y lo bruñe a todas horas";
"Cuando escribas lo has de hacer de rodillas para amar";
"Trabaja el pan de la limpia información con la sal del estilo y la levadura de lo eterno";
"Árbol de Dios, pídele que te haga roble, duro e impenetrable al hacha de la adulación y el soborno";
"Recuerda que no has nacido para prensa de colores. Ni confitería, ni platos fuertes: sirve mejor el buen bocado de la vida limpia y esperanzadora, como es" (5).
Para él, el periodista es como la fuente del pueblo, que brota y apaga la sed día y noche, dando frescura, optimismo, amor, esperanza y siempre una sonrisa. Exhortaba a evitar la prensa de colores, negra, rosa y amarilla, y a usar siempre una palabra clara y limpia, como la luz del sol.
Lolo murió el tres de noviembre de 1971, a los 51 años. Como testamento suyo dejaba una palabra: alegría. Él vivió su enfermedad con alegría. Sazonaba sus dolores con la alegría que manaba del corazón de Cristo. Y vivía todo ello con naturalidad: "Vivo mi inutilidad como una cosa normal, como es normal ser rubios o tener la vocación de obrero" (6).
Para delinear su personalidad espiritual, Lolo usa la metáfora del carnet de identidad: nombre, hombre; apellido, libre, amante e inmortal; residencia provisional, la tierra, de paso hacia la eternidad; profesión, generosidad; fotografía, el corazón; firma, fe y esperanza (7).
Lolo se alimentaba verdaderamente de Cristo. En su programa de vida escribió: "Por la mañana desayunarás con el buen pan de Dios, y después, enriquecido por su milagro, distribuirás tú los panes y los peces de tu corazón"; "Restriega y lava tus ojos en la fe, para ver siempre a Cristo que vive en la persona que es buena, en la mediocre y en el pecador" (8).
6. Queridos fieles, con la beatificación del Siervo de Dios Manuel Lozano Garrido, el Santo Padre Benedicto XVI nos entrega un ejemplo de santidad, que transforma el dolor en peregrinación de redención. El Papa ve en este ejemplar laico español un infatigable apóstol que aceptó la parálisis y la ceguera con ánimo sereno y alegre. Como escritor y periodista él difundió las verdades evangélicas, sosteniendo la fe de su prójimo con la oración, con el amor a la Eucaristía y con la devoción filial a la Virgen.
Los santos se modelan en el yunque de la inmolación. El dolor es una llamada a todos para alzar la mirada al cielo, de donde viene nuestro auxilio.
En una sociedad hedonista como la nuestra, que no ve el dolor y no sabe valorarlo, el Beato Lolo nos invita a abrir los ojos y a ver los miles de sufrimientos del nuestro prójimo, a abrir los oídos para escuchar los lamentos de los necesitados, grandes y pequeños, ricos y pobres; a mover nuestras manos para socorrer a los caminantes golpeados y derrotados por la vida; a abrir nuestra boca para aliviar, consolar y perdonar. El sufrimiento y el dolor habitan entre nosotros y a nuestro alrededor, en nuestras familias, en nuestros seres queridos.
Lolo nos invita a dar amor, porque Dios tiene un solo nombre, que es Amor, nada más que Amor.
Amén.
NOTAS
1 Ambrosio, Il paradiso terrestre, 15,76.
2 Rafael Higueras Álamo - Pedro Cámara Ruiz, La gioia vissuta, Edizioni San Paolo, Cinisello B. 2006, p. 17.
3 Manuel Lozano Garrido, Dios habla todos los días, p. 25.
4 Rafael Higueras Álamo - Pedro Cámara Ruiz, La gioia vissuta, p. 43.
5 Rafael Higueras Álamo - Pedro Cámara Ruiz, La gioia vissuta, p. 55-57.
6 Manuel Lozano Garrido, Dios habla todos los días, p. 92.
7 Rafael Higueras Álamo - Pedro Cámara Ruiz, La gioia vissuta, p. 102.
8 Rafael Higueras Álamo - Pedro Cámara Ruiz, La gioia vissuta, p. 103.
ZENIT
domingo, 13 de junio de 2010
Alumno con NEE
Un alumno con necesidades educativas especiales es aquel que presenta diferencias significativas en su proceso de aprendizaje con respecto al resto de los alumnos, por lo que requiere de modificaciones en el currículum con carácter temporal o permanente.
En un sentido amplio los alumnos con altas capacidades ( alumnos conocidos como superdotados ), también deben ser considerados como alumnos con necesidades educativas especiales, ya que al presentar diferencias significativas de aprendizaje con respecto al resto de los alumnos, requieren de una atención específica que les permita aprovechar con éxito sus potencialidades. ( LOCE, art. 43 ).
LA EVALUACIÓN DE LOS ALUMNOS CON ALTAS CAPACIDADES:
Los criterios de evaluación serán los que figuren en su adaptación curricular o programa de potenciación, teniendo en cuenta que estos alumnos deben superar dos niveles en un mismo curso escolar, de acuerdo con la normativa que regula la promoción de alumnos con altas capacidades.
En la deciciones de la evaluación y promoción de los alumnos con necesidades educativas especiales participarán junto al equipo educativo del alumno, el profesor-tutor, los equipos de dirección, el orientador del centro y el profesor de apoyo a la integración, si lo hubiere, quienes formarán parte del equipo educativo, debiendo ser comunicadas a los padres las decisiones adoptadas.
En un sentido amplio los alumnos con altas capacidades ( alumnos conocidos como superdotados ), también deben ser considerados como alumnos con necesidades educativas especiales, ya que al presentar diferencias significativas de aprendizaje con respecto al resto de los alumnos, requieren de una atención específica que les permita aprovechar con éxito sus potencialidades. ( LOCE, art. 43 ).
LA EVALUACIÓN DE LOS ALUMNOS CON ALTAS CAPACIDADES:
Los criterios de evaluación serán los que figuren en su adaptación curricular o programa de potenciación, teniendo en cuenta que estos alumnos deben superar dos niveles en un mismo curso escolar, de acuerdo con la normativa que regula la promoción de alumnos con altas capacidades.
En la deciciones de la evaluación y promoción de los alumnos con necesidades educativas especiales participarán junto al equipo educativo del alumno, el profesor-tutor, los equipos de dirección, el orientador del centro y el profesor de apoyo a la integración, si lo hubiere, quienes formarán parte del equipo educativo, debiendo ser comunicadas a los padres las decisiones adoptadas.
Formación Docente
La formación docente es esencial para poder atender a las necesidades educativas especiales, sin ella es muy difícil educar.
Los docentes actuales no poseen la suficiente capacitación y muchas veces la apertura necesaria.
Les resulta más fácil continuar con el modelo tradicional de enseñanza, el cual, evidentemente, no es plenamente educativo ya que no atiende específicamente a las necesidades de cada alumno.
El docente debe buscar capacitarse para poder responder a las diferentes necesidades educativas, sean especiales o no.
Es importante que el docente tenga en cuenta en el proceso de enseñanza algunos factores que influyen en el modo de aprender(1):
- Las claves naturales: los alumnos necesitan profesores que les ayuden a aprender como utilizar sus habilidades de forma fluida y natural en su ausencia, aplicando lo aprendido en contextos naturales.
- El entorno de aprendizaje: los profesores tienen que procurar un ambiente estimulante que respalde el éxito del alumno.
- La ayuda individual: la ayuda que requiere cada alumno es diferente. El profesor debe ser conciente de las exigencias de ayuda pueden requerir las actividades planificadas.
- La motivación del alumno: los profesores deben valorar el tiempo que los alumnos emplean para aprender en relación con la motivación y los incentivos asociados a los aprendizajes que se proponen.
- El ambiente de aprendizaje: Los profesores deben procurar una estructura positiva que anime a la adquisición de conductas sociales de cooperación, respaldando las iniciativas de los alumnos.
- La evaluación y ajustes sobre la marcha: los profesores deben tener información sobre el grado de comprensión de los contenidos que van consiguiendo los alumnos, trabajando sobre sus errores, interviniendo en la resolución de problemas y proporcionándoles oportunidades para que apliquen lo aprendido.
El establecimiento de reglas y procedimientos deben contribuir a proporcionar un ambiente adecuado en el que se desarrollen actitudes acordes con el respeto al otro, la ayuda mutua, creando una interdependencia positiva entre los alumnos, en detrimento de la competitividad y de las situaciones de fricción entre ellos.
Trabajar con un grupo de clase heterogéneo significa que la organización de la clase puede ser más compleja y que el profesor debe ceder responsabilidad a los propios alumnos, fomentando el control sobre su propio proceso de aprendizaje, a la vez que asume iniciativas y argumentos de los alumnos para el establecimiento de normas.
La realidad presenta nuevos modos de organización y gestión de clase, nuevos modos de trabajar (diversificación de las estrategias de enseñanza) y nuevos modos de evaluar el aprendizaje.(2)
Aspectos a tener en cuenta en una inclusión
El docente trabaja con personas buscando el pleno desarrollo de las mismas, es por eso que no puede darse una “receta” para ser un educador inclusivo aunque deben tenerse en cuenta ciertos aspectos:
- Agenda: ayuda al alumno a organizarse y ubicarse en el tiempo.
- Comunicación: es clave. Debe ser constante y debe dar seguridad. Predomina el contacto visual. Puede ser necesario reiterar las consignas.
- Módulos cortos: favorecen a la atención.
- Descansos: son necesarios para poder realizar las actividades.
- Movilidad corporal: es un modo de descanso. Evita la dispersión en el trabajo.
- Evaluaciones por partes: favorece el rendimiento.
- Monitoreo: debe ser permanente.
- Hábito de auto-evaluación: permite al alumno darse cuenta si realmente entendió.
- Organización de los materiales en el escritorio
- Ubicación en el aula
- Compañero de banco: ayuda a desarrollar hábitos de trabajo y vínculos sociales
- Estructuración parcial de los recreos:
Estos son algunas cuestiones que debe tener en cuenta el docente para la inclusión. Debe observar que conducta es prioritaria y modificable frente a la persona concreta y las circunstancias.
Algunos profesionales nos cuentan sus experiencias:
“Aunque sea poca mi experiencia, me alcanzó para descubrir que todos los hombres tenemos necesidades educativas especiales.
Integrar un niño para mi es hacer de puente entre la realidad y sus posibilidades. Pero lo más importante que hay que tener en cuenta es que no adaptamos al niño sino que adaptamos la realidad a las características de una persona determinada. Por eso también creo que es importante conocer muy bien al niño en todos sus aspectos, y volver a “evaluar” o monitorear periódicamente porque siempre hay nuevos logros que debemos utilizar y tener en cuenta.Integrar un chico es darle la posibilidad de que él mismo cree sus propias herramientas para conocer el mundo. Es armar con él una “nueva y propia ventana” por donde el pueda mirar la misma y aun más amplia realidad que todos vemos. Por eso hay que integrar desde todos los ámbitos de la vida humana, no solo contenidos escolares.”
Patricia maestra de 4º grado de un colegio privado de la ciudad de buenos aires trabaja con un alumno con Asperger La experiencia fue muy buena, ayudó mucho el equipo que trabaja desde afuera del colegio, la maestra integradora, que forma parte de ese equipo es un buen vínculo entre ellos y el colegio. Que esté Pedro en el aula fue muy bueno para sus compañeros que entendieron que no todos tienen las mismas necesidades y que el colegio está dispuesto a ayudar a aquel que lo necesita. La mayor dificultad, por lo que me contaron, fue trabajar el año pasado para que Pedro vaya adquiriendo autonomía pues se estaba acostumbrando a trabajar siempre con andamiaje.
1 Stainback, S. y Stainback, W, Aulas Inclusivas. Narcea.. Madrid, 1999.
2 Cfr. García Pastor, Carmen, “La Respuesta Educativa a la Diversidad”. Congreso Internacional de Educación Especial, San Luis, 2004. p. 41-42
Escuela Inclusiva
Cuando hablamos de escuela inclusiva se suele pensar en los establecimientos destinados a niños y adolescentes con discapacidad. Pero la escuela inclusiva no se limita a esa población sino que se orienta a un grupo mucho mayor, formado por niños, adolescentes y jóvenes que por diferentes razones tienen dificultades para aprender en la escuela.
La escuela inclusiva ofrece el espacio para lograr el reconocimiento del derecho que todos tenemos a pertenecer a una comunidad, construir cultura e identidad con los otros y a educarnos en las instituciones formalmente reconocidas, cualquiera sea el medio social, la cultura, la ideología, el sexo, la etnia o situaciones personales derivadas de una discapacidad física, intelectual, sensorial o, incluso, de una sobredotación intelectual.
Cuando se habla de “inclusión” es común confundirlo con el término de “integración”. Si bien son términos muy similares, contienen una diferencia. La integración se refiere al proceso de enseñar juntos a niños con y sin n.e.e. La inclusión es una concepción mucho más profunda. La escuela inclusiva enfatiza el sentido de comunidad, para que todos tengan la sensación de pertenencia, apoyen y sean apoyados por sus pares y demás miembros de la comunidad escolar, al tiempo que se encuentran respuestas adecuadas a sus necesidades educativas especiales.
En la inclusión, el centro de atención es la transformación de la organización y la respuesta educativa de la escuela para que acoja a todos los niños y jóvenes, y tengan éxito en el aprendizaje.
El mérito de las escuelas inclusivas es que, además de ser capaces de dar una educación de calidad a todos los alumnos, se logre cambiar las actitudes de discriminación, para crear comunidades que acepten a todos, y por ende, colaboren en la construcción de una sociedad integradora (1).
El principio general que debe regir en las escuelas inclusivas es que todos los niños deben aprender juntos omitiendo sus dificultades y diferencias individuales, centrando su mirada en las fortalezas. Deben adaptarse a los diferentes ritmos de aprendizaje de los alumnos y garantizar una enseñanza de calidad. Los alumnos deben recibir todo el apoyo adicional necesario para garantizar una educación eficaz.
El principal reto de la integración de alumnos con n.e.e en escuelas comunes consiste en modificar las actitudes y la organización de la institución escolar en su conjunto. Esto implica cambios en todo el proyecto educativo, influyendo principalmente en:
Principios educativos y objetivos generales.
Normas de convivencia.
Planificación de la enseñanza.
Ordenación de ciclos, grupos, etc.
Organización de los recursos.
Conexiones con los servicios de apoyo.
Disposición de los espacios y su distribución.
Metodología empleada.
Criterios y métodos de evaluación.(2)
Es importante señalar algunos aspectos que obstaculizan la integración escolar. De entre ellos se encuentran:
Excesivo número de alumnos por aula
Limitaciones del edificio escolar
Ausencia o mala planificación de la enseñanza
Ausencia de servicios de apoyo
Ausencia del trabajo de equipo por parte de profesores y alumnos
Criterios rígidos de evaluación
Falta de comunicación centro-familia.(3)
En contrapartida de estos aspectos, la escuela inclusiva debe asumir ciertas características para que ésta logre asegurar el buen funcionamiento de la integración escolar. De entre ellas se destacan:
1) Tamaño del centro: no más de diez o doce unidades.
2) Número de alumnos por aula: un máximo de dos niños integrados en aulas de entre 25-30 alumnos.
3) Sistema de poder: centro organizado por órganos en cuyas decisiones hay participación conjunta.
4) Nivel de comunicación interna: existencia de órganos colegiados (Consejo Escolar, asamblea de padres, etc.).
5) Comunicación entre la escuela y su entorno social: integración también en la colectividad (barrio, familia, sociedad).
6) El trabajo en equipo de los profesores y su estabilidad: permanencia estable de los profesores.(4)
Para que el centro escolar pueda asumir con éxito la integración, también es necesario tener en cuenta que el profesor posea una actitud de aceptación positiva de las diferencias, como también una buena preparación psicopedagógica para estar capacitado a observar y conocer a sus alumnos, para adaptar mejor la enseñanza y sus condiciones a las características particulares de cada uno. Además es necesario que la estructura interna de los grupos manifieste un grupo cohesionado. Por último, también es necesario agregar la importancia de la metodología empleada basada en las particularidades de cada alumno.
Gran parte de la labor a favor de la inclusión, es proporcionada (como es mencionado) por la escuela. Sin embargo, ésta tarea no le corresponde solamente a ella, sino que nos corresponde a todos, al estado, a la sociedad, a todo el sistema educativo, y también a la Iglesia. De allí, ésta afirmación:
“Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad. Si el designio salvífico es total, consecuentemente, la comunidad educativa de inspiración cristiana, tiene que ser testigo y profeta de la inclusión”.(5)
1 Dadamia, Miguel. Lo especial en la educación. Pg 66.
2 García Fernandez. Integración escolar. Aspectos didácticos y organizativos. Pg 143.
3 Idem. Pg 144.
4 Idem. Pg 144-147.
5 XXI Congreso Interamericano de Educación Católica. Pg 11.
sábado, 12 de junio de 2010
Verónica González
Esta introducción será muy corta, ya que los siete minutos del video a continuación hablan por sí mismos… en muy breve tiempo, varias cosas muy significativas…
Verónica González es periodista, y es ciega… ha generado un espacio en “La TV pública” (Canal 7) de Buenos Aires, Argentina – una emisora oficial que es retransmitida a todo el país -, en el que desarrolla semanalmente entre seis y ocho minutos de gran valor, referidos al mundo y la vida de las personas con discapacidad, pero fundamentalmente destinados al público en general, para sensibilizar y difundir aspectos simples y a la vez desconocidos de la problemática.
Verónica ha distinguido a REFLEXIONES SOBRE EDUCACIÓN, remitiéndonos y autorizando la reproducción de éste, su primer programa.
Para reflexionar en profundidad.Todo cuanto yo pudiera agregar estaría de más.
Ruego leer, debajo del video, el agregado titulado "HACIENDO JUSTICIA", que he incorporado unas horas después de publicado este artículo.
Cordialmente
Prof. Miguel A. Ricci
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